Fin de semana apoteósico en Barcelona
Capítulo 1:
Después de que el oculista me dijera que gracias a Dios que había aparecido por ahí, me dio por fin la causa de mi empeoramineto de la vista. El rollo que tengo en la cornea ya no está estable, así que hay que operar (en mayo vuelvo), y que menos mal que fui ahora, que si dejamos esperar un poco ya no me puedo operar y tengo que hacerme el temido transplante, así que por ese lado estoy contenta.
Capítulo 2:
Conocí a la "loca de la katana con pelo rosa".
Uf, que miedo me entra sólo de recordar la mirada asesina que dirigía a cualquier "transeunte unineuronal" que intentaba echarle un vistazillo.... acojonaos se iban.
Para empezar un dulce (empalagoso y chocolatoso) desayuno con actuación artística incluida, o por lo menos a esa conclusión he llegado. A ver, no es normal que en medio de una chocolatería, con todas las palabras, hubiera un tipo, vestido con más colores que un payaso en bicicleta por el arcoiris, haciendo "yoquesé" por todas partes.
Bueno, por todas partes no, en concreto mirando hacia una pared, muy bonita por cierto, que algo debía de tener, porque el susodicho no dejaba de "recitar" alguna que otra cosa mientras hacía una variación autoctona de chikung personal. Todo esto mezclado con toques de Yodo que momentaneamente sacaba de su mochila y se untaba por la cara... mu surrealista todo, pero muy gracioso. Al final, después de intentarlo unas 5 o 6 veces terminó abandonándonos. No se me olvidará en la vida.
Capítulo 3:
Supuestamente iba a ir a "la quedada" que habían organizado en la Plaza real, que por cierto, una odisea para llegar hasta allí, estoy bastante más flaca de lo que creía, nadie me veía, y ya a la niña de la Katana ni te digo, que la pobre está esmirriata. :P
Pues resulta que como a las 5 de la tarde me dirigía yo a mi hotel, y bueno, me bajé una parada de metro antes para echar un vistacillo a la zona, y ...bueno, me perdí.
Pues después de unas cuantas vueltas y no ver nada interesante me metí en un bar que encontré, me apetecía una cervecilla y así de paso preguntaba.
Pues era un bar colombiano, con montón de gente, toda colombiana por supuesto, menos el imbecil que estaba a mi lado.
Pues a parte de borracho y sucio (persona sin lavarse), empezó a ligar conmigo y a invitarme a copas (cosa que le agradecí la verdad) mientras me hablaba sin yo entender una palabra.
Tras repetidos intentos de cambio de sitio para despistar al imbecil este, sin exito, claro está, por suerte logré hacerme amiga de los tipos de la barra que se estaban partiendo el culo a mis costa. Gracias desde aquí, """"AMIGOS""""" (cabrones).
Pues el tipo se fue y empecé a hablar con los chicos de la barra, mu simpaticos ellos, sin novias todo hay que decirlo. Pues con el rollo al final eran las 9 de la noche y me invitaron a salir con ellos a un local de salsa para bailar, así que quedé con ellos unas horas después y allá fui a bailar.
Pero no me llevaron a un sitio normal, de esos que aparecen en la guia del ocio, no!, me llevaron a un local clandestino, muy chulo, pero clandestino, de salsa, donde toda la gente era o cubana, o colombiana o mexicana, o ecuatoriana, o vete tu a saber de donde, menos española, yo allí para cumplir oiga.
La verdad que me lo pasé muy bien, pero tras varios intentos de ligues fallidos, es decir tios super pesados que no querían sólo bailar, decidí irme a dormir.
Demasiadas emociones para un sólo día.
Eso sí, pienso repetir, me encantó el local de salsa y el ambiente.
Por cierto, encantada de conocerte guapísima. Me encantó que las dos parecieramos una pivitas jovencitas.
Y dile a tu madre que al final no te rapté, ganas no me faltaron, pero se me habían olvidado las cuerdas.
Además, yo contigo no me atrevo, que luego me echas una de esas miradas y... uf, que va, ni lo intento. :***